"Pour un développement humain, intégral, solidaire et participatif, en harmonie avec le vivant"

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Los Orígenes

La Red Internacional de Economía Humana tiene una larga historia y una transformación reciente.

 

La Red se arraiga en la vida y la obra de Louis-Joseph Lebret, un fraile dominico que buscó integrar la dimensión humana en la economía y que, en el período de la posguerra europea personificó el compromiso de la Iglesia Católica en una acción estructurada contra lo que se llamaba entonces el subdesarrollo. Él mismo criticó este concepto ya que no consideraba que los países ricos habían trazado la vía que los países pobres debían seguir. Destacaba al contrario el mal-desarrollo a la vez, de un Occidente que no sabía dar del sentido a su prosperidad, y de un “Sur” dónde la gran mayoría de la población sufría la miseria y que corría además el riesgo de perder la fuerza y la singularidad de su cultura. Su visión puede resumirse en la fórmula famosa: el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres; un desarrollo íntegro y solidario, según la expresión que estructura la Encíclica Populorum Progressio (1967) que Lebret inspiró en gran medida.  

 

En esa época, el Padre Lebret actuó como consejero en países donde movimientos inspirados por la voluntad de emancipación de las distintas formas de opresión tomaban el poder: Senegal, el Líbano, Brasil, Colombia, Vietnam. Su método se basaba siempre en una investigación previa, implicando a las poblaciones, para recoger todas las facetas de lo que obstaculizaba el desarrollo humano, y dar lugar a un plan concertado que se ocupaba a la vez de las estructuras económicas, la educación generalizada, el desarrollo de organizaciones democráticas, siempre desde las comunidades de base. Toda su vida procuró formar militantes del desarrollo, muy estructurados espiritualmente, compartiendo la vida de las poblaciones con las que trabajan, expertos en su ámbito de especialización técnica, entrenados en la escucha  respetuosa de la diversidad de culturas, con humildad y determinación, uniendo permanentemente la acción con la reflexión.                                    

 

  Creó varias instituciones, Economía y Humanismo, en 1942, centro de reflexión y consejo que publicaba la revista del mismo nombre. Luego, en 1958, el IRFED (Instituto de investigación y formación en economía y desarrollo) que, además de su misión de enseñanza, desarrolló actividades de asesoría para Estados y autoridades públicas. Estas instituciones siguieron siendo activas durante varias décadas. Economía y Humanismo cesó sus actividades en 2008 y el IRFED se ha transformado bajo el nombre Desarrollo y Civilizaciones Lebret-Irfed (DCLI), conocido generalmente como Centro Lebret) DCLI mantiene el vínculo entre las personas y las asociaciones, alrededor de 200, para las cuales Lebret sigue siendo una referencia.  A principios del siglo, DCLI animaba una red de personas que se reconocían en el pensamiento de Lebret e intercambiaba experiencias y reflexiones sobre el diálogo interreligioso y sobre las relaciones entre la sociedad civil y las autoridades públicas.

 

En 2012, DCLI se preguntaba sobre el sentido que podía tener en el siglo XXI el concepto de Economía Humana forjado por Lebret, convencida de que la herencia de Lebret no tenía solamente un interés histórico pero seguía siendo una referencia de actualidad para combatir los grandes retos de nuestro tiempo.

 

En efecto, a pesar de progresos técnicos espectaculares, nuestras sociedades siguen siendo incapaces de permitir a todos los seres humanos vivir en la dignidad; ciertamente se crean riquezas pero la brecha sigue siendo profunda incluso e aumenta, entre la minoría cada vez más codiciosa de riqueza y los grupos sociales cuyas necesidades fundamentales no están satisfechas; el crecimiento se opera destruyendo los equilibrios naturales; mientras la democracia y los derechos humanos constituyen referencias centrales para las personas de buena voluntad y para los pueblos,  ellos están siempre amenazados por los poderes despóticos exteriores y también desde el interior por el repliegue sobre sí individualista; el callejón sin salida del productivismo y el consumismo es cada vez más evidente. Y, sin embargo,muchas mujeres y hombres de buena voluntad logran por su acción volver la vida más humana, en lo local y progresivamente régionalmente.

 

DCLI pues decidió retener el término de “Economía humana” para nombrar lo que es la herencia a la vez de Lebret y más ampliamente de todos los protagonistas comprometidos para transformar el mundo sobre bases humanistas. Y escribir una libro para dar un contenido a este término, “Caminos de economía humana” y transformarse en una asociación cuyo objetivo consiste en animar la Red internacional para una economía humana.

 
Dernière modification : 18/02/2020